Historia de Éxito

Preguntamos por el SPD en Sevilla

Farmacia Padre Pío: “Quien lo prueba, no lo abandona”

La Farmacia Padre Pío, en la barriada sevillana del mismo nombre, sigue fiel a los principios que rigieron sus orígenes allá por la década de los 70: ser un lugar de atención y asesoramiento y ejercer un papel asistencial clave en un barrio donde acudir al centro de salud más cercano era una misión compleja en aquellos años.

Al frente de la botica estuvo primero María Dolores García de Cossío. Años más tarde, María José Martín Calero, titular desde 1979. Décadas después se uniría a ella María José de la Matta Martín.

Madre e hija regentan juntas esta botica desde 1998 y tienen ante sí el reto de atender las necesidades de una amplia cartera de pacientes de edad avanzada que, en muchos casos, responden al perfil de polimedicado y pluripatológico.

Ambas titulares tienen muy claro que el papel de la farmacia, ayer y hoy, es asistencial. De ahí que hayan apostado por ofrecer distintos Servicios Profesionales Farmacéuticos, entre ellos el servicio de Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD), que da respuesta a las necesidades de su principal paciente: anciano polimedicado.

Todo el personal de la farmacia se ha implicado en este proyecto, capitaneado por Ana María Luís Amado, una de las farmacéuticas adjuntas que se especializó en este servicio.

Su implantación no estuvo exenta de dificultades: vencer el desconocimiento inicial de las familias, acabar con su reticencia al tratarse de un servicio remunerado, formar a los profesionales… Aún así, en Padre Pío reconocen que ofrecieron probar el servicio de forma totalmente gratuita durante la primera semana y el 100% de los pacientes que lo probaron decidieron adherirse. “Quien lo prueba no lo abandona”, señalan. No sólo fideliza y mejora el cumplimiento de los tratamientos, sino que va más allá: logra que los pacientes vean al farmacéutico como aliado para mejorar su estado de salud.

Ana María Luís lo describe así. “Tener la oportunidad de ser la responsable del SPD en la farmacia me ha hecho sentir muy orgullosa. Me permite ejercer mi profesión de forma totalmente sanitaria y cercana a los pacientes y esto redunda en su salud”.

Y como ejemplo, dos experiencias distintas:

“Disminuyó la presión arterial y el número de medicamentos”

Paciente hipertenso, polimedicado, que no cumple con su tratamiento, con valores de presión arterial (PA) descontrolados y con duplicidades en fármacos. “Con el SPD ordenamos su medicación, empezó a tomarse en serio las pautas, a recoger semanalmente su blíster y ha logrado lo que no esperaba: mejorar sus niveles de presión arterial y reducir el número de medicamentos”.

“Los médicos son testigos  de los beneficios”

Los propios facultativos también son testigos de los beneficios del SPD y en la Farmacia del Padre Pío ya han recibido más de una valoración positiva de su parte. “Es un servicio muy bien aceptado por los médicos, que suelen responder con eficacia a cualquier intervención escrita del farmacéutico”. El último caso, un paciente con discapacidad auditiva y del lenguaje, para quien el servicio de SPD ha supuesto una mejora relevante, no sólo en el cumplimiento sino en su estado de salud.